La palabra “cábala” nos suena a muchos, pero pocas veces sabemos exactamente qué significa. Para complicar más las cosas, encontramos tres formas distintas de escribirla: Kabbalah, Cábala y Qabalah. Y aunque parecen lo mismo, en realidad no lo son.

En este post te ofrezco una breve pincelada para aclarar de dónde viene cada término y, sobre todo, para hablar de la Qabalah hermética, la tradición esotérica que conecta más directamente con el Tarot y otras corrientes mágicas occidentales.

  • Kabbalah: es la tradición mística judía, con siglos de antigüedad, nacida dentro del judaísmo.
  • Cábala: es la versión cristiana temprana, una reinterpretación de la Kabbalah adaptada al pensamiento cristiano.
  • Qabalah: es la tradición mágica occidental, inspirada en la Kabbalah pero alejada del judaísmo, que se convirtió en un sistema esotérico propio.

En este post nos centraremos en la Qabalah, la versión esotérica occidental. Un lenguaje simbólico que busca explicar cómo se relaciona el ser humano con lo divino, la creación y el universo, y que se entrelaza de manera sorprendente con el Tarot.

  1. Breve historia de la Qabalah
  2. Elementos de la Qabalah
  3. Qabalah y Tarot: Correspondencias

Breve historia de la Qabalah

La Qabalah, tal como la conocemos en el esoterismo occidental, empieza a tomar forma en pleno Renacimiento (s. XV-XVI), cuando filósofos como Pico della Mirandola (1463–1494) o Cornelio Agrippa (1486–1535) intentaron unir la Kabbalah judía con la filosofía neoplatónica, la astrología y la magia. Así nació una primera versión “universalista”, abierta a diferentes tradiciones y no limitada a una religión.

Más tarde, entre los siglos XVIII y XIX, la masonería y las sociedades secretas (como los rosacruces o las órdenes ocultistas…) adoptaron la Qabalah como un lenguaje simbólico. Para ellas, el Árbol de la Vida era un mapa capaz de organizar saberes tan diversos como la alquimia, la astrología o la geometría sagrada.

El gran salto llegó con Éliphas Lévi (1810–1875), un ocultista francés que popularizó la llamada Qabalah hermética. En su obra Dogma y Ritual de la Alta Magia explicó cómo los 22 Arcanos Mayores del Tarot podían conectarse con las 22 letras hebreas y los senderos del Árbol de la Vida.

Esa visión inspiró directamente a la Golden Dawn (finales del siglo XIX), una orden esotérica británica que sistematizó la Qabalah como un puente entre tarot, astrología, alquimia y magia ceremonial.


Elementos de la Qabalah

A diferencia de la Kabbalah judía, que está profundamente enraizada en la religión y la tradición hebrea, la Qabalah occidental se construyó como un sistema abierto, que combina elementos de:

  • Filosofía neoplatónica
  • Astrología
  • Alquimia
  • Magia ceremonial
  • Simbolismo cristiano y hermético

Su herramienta central es el Árbol de la Vida, un diagrama formado por 10 esferas llamadas sefirot y 22 senderos. Cada sefirá (singular) puede entenderse como una esfera de energía o un aspecto de la creación y de la conciencia. En conjunto representan tanto procesos cósmicos como estados internos del ser humano.

Árbol de la vida con sus correspondencias


Qabalah y Tarot: Correspondencias

Aunque la Qabalah y el Tarot no nacieron juntos ni fueron diseñados para ser complementarios, encajan prácticamente a la perfección, la correspondencia es la siguiente:

  • 10 sefirot → los números de los Arcanos Menores
  • 22 senderos → los 22 Arcanos Mayores
  • 4 planos o mundos → los palos y las cartas de la corte

Cada mundo se relaciona con un palo y una figura de corte:

  • Atziluth: Rey y Bastos
  • Briah: Reina y Copas
  • Yetzirah: Caballero y Espadas
  • Assiah: Sota y Oros

Los 4 mundos del Árbol de la Vida